En efecto, tomar posesión como senador de España ha convertido este día en especial. Pero también, y sobre todo, lo ha sido por varias razones:
Por la responsabilidad que te da que más de 89.000 mallorquines y mallorquinas te voten, poniendo una cruz junto a tu nombre.
Por el orgullo de que mis compañerxs del PSIB-PSOE apostasen por mí como candidato, en su día.
Por el cariño que mis compañerxs de Calvià y mis amigxs me han demostrado hoy y los últimos meses.
Porque esta puede ser una legislatura especial, en la que se reforme el Senado y en la que tengamos que hacer oposición a un gobierno que tiene el reto, formidable, de vencer al paro y que va a tratar de hacerlo con políticas ultraliberales y de desregulación.
Sólo deseo que más pronto que tarde, España remonte el vuelo y empiece a salir del agujero en el que la crisis mundial, orquestada por los mercados financieros, nos ha metido. Para ello tendremos que trabajar muy duro, el gobierno, la oposición, las organizaciones civiles y las socioeconómicas y la gente de la calle, porque necesitamos sobre todo a esxs, a lxs emprendedorxs, a las pimes, a lxs currantxs que nos dan lecciones diarias de entereza y aguante. Por ellxs merece la pena intentarlo.