Esta mañana un compañero ha escrito en un foro de Facebook, al que pertenezco, un comentario que me ha hecho pensar y que os reproduzco aquí: “Nuestro adversario lamentablemente es el “otro”, y parece que importa poco lo que piense el “otro”, sólo importa que es el “otro”".
Creo que en estos tiempos de debates precongresuales, en los que nos dedicamos a buscar más las diferencias que nos separan de lxs compañerxs del partido, que las afinidades y a discutir sobre quienes son los mejores para dirigir la organización en el futuro, descuidamos bastante las tareas para las que lxs ciudadanxs nos han elegido. Cuando leo los diferentes escritos que circulan sobre el futuro del partido y hablo con lxs más cercanxs de lxs militantes, concluyo que entre nosotrxs hay matices más que diferencias y que todxs usamos términos parecidos para definir el modelo que pensamos que es el mejor para nuestra organización, salvo excepciones, que me parecen tan legítimas como erróneas, que proponen recetas 15-M para el PSOE. Del modelo de país que proponemos ni hablo, porque ahí coincidimos todxs, igual que en el análisis de los errores del pasado más inmediato, que no citaré porque están en mil artículos y opiniones publicadas en estos meses, y en la propia Ponencia marco del 38 Congreso
Pero, a lo que iba, me da la sensación de que estamos mirándonos el ombligo, discutiendo entre nosotros, mientras el PP va haciendo su camino en los gobiernos, locales, insulares, autonómicos y estatal, con menos repercusiones de las debidas, precisamente porque estamos enfrascados en “lo nuestro”. Cuando “lo nuestro” debería ser “lo de todxs” lxs que lo pasan mal, lxs que ven mermados sus derechos de ciudadanía, las mujeres que van perdiendo posiciones ganadas justamente, etc. Y eso no es lo correcto. Ni lo que la ciudadanía nos exige como partido centenario, ni lo que nos conviene para demostrarles que somos la alternativa al neoliberalismo del PP.
Por eso la frase del inicio, “Nuestro adversario lamentablemente es el “otro”, y parece que importa poco lo que piense el “otro”, sólo importa que es el “otro”", me parece certera para definir lo que hacemos muchas veces: nos oponemos al otro no en función de su ideología o planteamientos sino de si está, o no, en nuestro grupo (oficialistas vs críticos, rubalcabistas vs chaconistas, …). Nuestro adversario es el PP, que ese sí es el otro, el que piensa distinto de como se debe organizar este país llamado España, (o Baleares o Calvià) y al que debemos enfrentar nuestras propuestas.