La V Conferencia de Presidentes

La V Conferencia de Presidentes autonómicos, celebrada ayer, concluyó con un acuerdo entre todos y todas los asistentes, lo que se vendió como un éxito de la misma, y como un logro del presidente Rajoy. Bien está así, aunque el documento final sea muy general y poco comprometido.
Dijeron que los ciudadanos confiarían más ahora, viendo que están todos de acuerdo, más allá de los partidos a los que representan, y eso seguramente es cierto y una de las ventajas de haber cedido todos un poco, aunque, visto el texto, yo piense que algunos han cedido mucho, mientras otros casi nada. Ese es un buen efecto de la cumbre.
Otro aspecto positivo de ese acuerdo es que desde fuera, desde Europa, se aprecie la unidad para cumplir el objetivo de déficit al que nos han sometido las instituciones europeas, controladas por Merkel. Pero ahí también hay algo que decir, según mi opinión.
Lo que a mi me sugiere el final de esa Conferencia es que
1.- Los presidentes del PP agacharon la cabeza ante su líder y abandonaron así la defensa, obligatoria, de los intereses de los conciudadanos a los que representan
2.- El presidente de Catalunya, de Convergència, socio decidido de los recortes sociales del PP, siguió haciendo el Tancredo sin aclarar cuál es su idea de como responder a las demandas soberanistas, que el alimentó, semanas atrás, hasta que convocó nuevas elecciones anticipadas. O sea además de querer celebrar un referendum, ¿qué votaría en él?
3.- Los presidentes del PSOE, sea por el complejo de ser pocos o por el ataque clásico de responsabilidad, aceptaron un documento en el que no veo por ningún lado la defensa, esencial en nuestro partido, de la educación, la sanidad, la dependencia y, en general, los aspectos del Estado del Bienestar que garanticen la equidad y la cohesión social. Comprendo que lo hicieran pero eso puede virarse en su contra, en un futuro no muy lejano porque la deslealtad demostrada del PP de Rajoy, acabará por acusarles de eso mismo. Control del déficit sí, pero no a cualquier precio.
La verdad es que salvo los beneficios de la unidad frente al exterior, no le veo muchos más.
Creo que esa misma unidad podría y debería haberse producido en torno a un posicionamiento más enérgico frente a las imposiciones alemanas y de los mercados, asumiento compromisos propios y no impuestos y clarificando pactos con los ciudadanos, con nosotros, con los que lo pasan peor. Como por ejemplo un efectivo y sincero compromiso por el empleo, involucrando a las corporaciones locales en él.
Tal vez así el pueblo, la gente de la calle, empezaría a recuperar la confianza en los políticos y en la política. 

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