El #25S

Ayer fue un día que debe hacernos reflexionar, especialmente a quienes estamos ocupando un escaño en cualquier rincón del poder legislativo. En mi opinión, se trató de un acto de manifestación de una pulsión social existente que no podemos obviar y que tenemos que digerir, aunque sea una digestión pesada.

No es cierto que la manifestación de ayer sea, como dicen los voceros del PP, un acto fascista (lo escuché ayer en una cadena del TDT party) ni que pueda equipararse al 23F, como hizo De Cospedal (sin despeinarse como siempre).

Quienes estaban ayer querían decirnos que no aguantan más el camino de la pobreza a la que están conduciendo, a este país, las medidas que se están tomando. Nos gritaban que las mentiras y promesas de que iban a mejorar las cosas y su situación personal y familiar, no han sido gratis y que la desilusión ha invadido a mucha gente, que ayer no estaba en Neptuno. Nos exigían que cese la sumisión ciega a los deseos o medidas de Merkel y sus troikas, que ahogan a Grecia y Portugal y que nos acabarán ahogando a nosotros. Pidieron la dimisión de un Gobierno sordo a lo que dice la Universidad, la escuela, los enfermos, los funcionarios y los parados, y lo hicieron de forma mediática, para que se les oyera, como se grita un NO cuando es desesperado.

Y mandar a la policía a reprimir esos gritos, no ayuda a acallarlos, no los silencia, no los aplasta, sino todo lo contrario. Ni decir que son sólo unos miles, frente a los que no estaban allí, limita el eco de sus voces.

Toca tomar decisiones políticas y democráticas. Políticas que supongan de verdad el fin de los recortes y el principio del crecimiento, reduciendo el ritmo de los ajustes, como recomienda el mismo FMI, e imponiendo una fiscalidad realmente progresiva, que haga que los ricos paguen más, pero de verdad, y que las empresas grandes paguen más que las pequeñas, pero de verdad. Y democráticas porque deben tomarse en la sede parlamentaria, donde reside la soberanía popular, donde estamos los representantes de más de 20 millones de españoles y españolas, que votaron hace menos de un año, para hacernos mas asequibles a los que creen que no lo somos.

Estoy seguro de que quienes se manifestaron ayer, la mayoría de ellos, defienden la democracia y quieren mejorarla desde dentro de ella, y, evidentememte, así piensa la gran mayoría de la ciudadanía. Y quieren que tomemos decisiones aquí y no tengamos un Gobierno transmisor de órdenes exteriores y que aplica recortes de derechos, como la pluralidad informativa de la TVE o el derecho al aborto o la nueva LOMCE, bajo la amenaza de que “o esto o el rescate”, cuando al final será “esto y el rescate”.

Quienes más necesitan de la democracia y de las decisiones políticas en clave de crecimiento son quienes ayer estaban en Neptuno, porque son quienes menos poder tienen. Por eso no se dejarán engañar más por quienes dicen que la política sobra y que la democracia es innecesaria, que son los que de verdad desean volver a los tiempos en que los elegidos no lo eran por la ciudadanía.

Y estoy seguro de eso, porque yo también luché por la democracia con la policía enfrente.

 

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