Memoria del verano

Ha pasado más de un mes desde que colgué mi último post. Un tiempo de relajo, de olvidarse de algunas cosas, de dedicar más tiempo a los que tengo más cerca, de leer, de descansar del ajetreo.

La memoria de este tiempo, de este verano, estará marcada en lo personal por algunos detalles que no se borrarán fácilmente de mi mente, y que os ahorraré por innecesarios. En lo colectivo, los incendios han sido la gran noticia y el gran drama de este verano, incluído el incendio de la economía real española, la de las familias, la del pequeño comercio, la de nuestros vecinos, que ha provocado el gobierno del PP, con la decisión de la subida del IVA.

Los incendios físicos, los que han arrasado con buena parte de la masa boscosa española, en Gomera, Pais Valencià, Málaga, Madrid, León, etc, provocan un sentimiento de impotencia, de rabia contra los pirómanos, de indignación contra quienes recortan gastos de mantenimiento, de vigilancia y de extinción de esos bosques. Un drama del que los territorios afectados tardarán mucho en recuperarse.

La subida del IVA que empezamos a notar ahora, en septiembre, provoca también situaciones dramáticas irrecuperables, que sólo un “mal gobernante” como se autodefinió hace años Rajoy, puede ignorar. Tocar la tributación indirecta, como es este caso, puede ser entendible si antes, repito, antes se agotan todas las medidas para mejorar la recaudación pública y además se hace para no recortar los servicios públicos básicos, como la salud, la educación, las pensiones y la atención a los parados. Este gobierno no ha hecho ni lo uno ni lo otro: sigue despreciando la posibilidad de aumentar la fiscalidad de las grandes fortunas y las entidades financieras, sigue sin aplicar, en algunas de las CCAA en las que gobierna, el impuesto de patrimonio y ha recortado de forma infame el gasto en salud y educación, de momento. Por eso les digo desde aquí que son insensibles al dolor ajeno y no sólo al de los inmigrantes a los que pretenden privar de tratamiento médico, sino al de los propios españoles y españolas que van a perder en estos meses su puesto de trabajo, cuando no su patrimonio, porque las pequeñas empresas que les sustentan no tolerarán el descenso de consumo que supondrá el incremento del IVA. Pero además han hecho una revisión del IVA muy sesgada y acorde con su ideología conservadora: la cultura pasas a ser tratada como cualquier objeto de lujo, obviando que la riqueza de un país se mide en algo más que en euros. También se es más rico con una industria cultural mayor, con más producción de obras de arte, con más libros en el mercado, con más películas en las carteleras, y eso es uno de esos efectos irreparables, que tienen las decisiones políticas, que en este caso será negativo.

Tiempo tendremos de analizar otros matices de esa decisión, durante este nuevo curso que estos días se inicia.

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