No se puede ser más contundente que este gobierno, si por contundencia entendemos hacer de su capa un sayo y arramblar con muchas cosas, con muchos logros, de los últimos años. Tal vez no tendremos el panorama completo hasta abril, una vez celebradas las elecciones andaluzas y asturianas, pero lo que vemos hoy, es preocupante.
Hoy decía un senador que tenemos razones para estar preocupados, y es cierto, pero no por las medidas tomadas por el PP de Rajoy en estos dos meses, escasos, que lleva gobernando, sino por las características de esas medidas, por la calidad de las mismas, por los aspectos a los que afectan y/o por los sectors sociales a los que competen.
En efecto, comprometer la negociación colectiva hasta extremos insólitos, generar inequidades dando poder de decisión al empresario, sobre los salarios de los trabajadores, configurar órganos de gestión del poder judicial elegidos, exclusivamente, por los jueces, retroceder en los derechos de la mujeres a decidir sobre su cuerpo, cuestionar los derechos de los homosexuales, reprimir con dureza extrema la libertad de expresión en la calle, cambiar, para instrumentalizar, la educación, son síntomas de una preocupante involución democrática, para la que los ciudadanos y ciudadanas no votaron al Rajoy, aunque el interprete que sí.
Las manifestaciones en contra de sus medidas o son reprimidas o consideradas de tono menor, frente a la marea de votos obtenidos. Como decía Gabriel Cañellas cuando, siendo presidente, alguien se oponìa a sus decisiones, en la calle,: ” si los que protestan no son de los nuestros, ni caso, y sólo si lo son, hemos de preocuparnos”. Pero el error está en pensar que los otros nunca tienen razón, y cuando se juega con cosas importantes, como los derechos y los valores, hay que tentarse la ropa antes de creer que uno tiene más razón porque tenga más diputados o senadores.
Involución democrática
22 febrero 2012 | 0 comments