El hecho de que Sarkozy proponga refundar la Unión Europea junto a Alemania es una prueba de que algo se hizo muy mal cuando la derecha liberal decidió abandonar a los mercados a su libre albedrío quitando puertas al campo, decían entonces.
Me preocupa que ahora que podríamos hacer de la necesidad, virtud, tengamos que hacerlo de la mano de la derecha, otra vez. Me intranquiliza que los bomberos sean los herederos, ideológicos, de los pirómanos. Y me ennerva que quien tenga que defender los intereses de España en este envite, sea Mariano Rajoy, hombre lento y perezoso donde los haya. El mismo que llamó hilillos de fuel, al desastre del Prestige, tiene que ser el portavoz de España, en un proceso en el que sus homólogos teutona y francés van a hacer lo posible para plantear soluciones a su medida, que nunca será la nuestra, por razones de carácter geoeconómico estratégicas.
Pero parece que la izquierda está dormida y deja hacer. Al menos yo no habíe escuchado a ningún líder socialdemócrata, defender que la salida no es más austeridad sino más calma, ni más mercados sino más política, hasta que Rubalcaba lo planteó en campaña electoral. Con éxito escaso, según los resultados.
Lamentablemente el tiempo nos dará la razón, aunque puede que sea tarde, porque estamos en manos de Merkel, Sarkozy, Cameron y Rajoy