Libremente y sin pretender repetir consignas, como dicen algun@s cuando se te ocurre desmarcarte del ruído existente (entre el que hay sonidos interesantes de gente que critica con argumentos y razones), voy a dar mi opinión sobre lo que el presidente Zapatero anunció ayer en el Congreso y que previsiblemente se aprobará la semana que viene en consejo de ministros. Por tanto, esta opinión, como todas hasta ahora, tiene la particularidad de que no conozco el texto legal que pone letra a las medidas anunciadas ayer.
Lo primero es decir que fue un acto valiente y riguroso del Gobierno, tomar esas medidas, como hubiera sido tomar cualesquiera otras. Pero su calado y el momento de tomarlas realza el coraje que Zapatero le ha echado al tema. Y estoy seguro de que le dolió hacerlo, porque lo dijo y porque se le notó en el gesto y en el discurso.
No entraré a justificar que era necesario hacer algo porque, excepto algunos analistas, me parece claro que el ambiente es de aceptación de que con la crisis, y sus recientes coletazos en forma de ataques al euro, algo había que hacer desde las mas altas instancias de los estados. Y tal vez la crítica mas sensata, de las que he leído, sea que habia que haber reaccionado antes, para evitar la dimensión actual.
Pero en cuanto al fondo de las medidas, he de decir que tienen, para mí, algunas características que querría remarcar:
Eficacia, p0rque cuantifican el ahorro de dinero público en los compromisos adquiridos, 15. 000 M de € en dos años
Progresividad, porque el recorte de sueldo del funcionariado empezará con la simple congelación (a los funcionarios mileuristas) y llegará al 15% de los cargos políticos, que en algunos casos, cobran menos que algunos funcionarios (hay que decirlo todo), porque las pensiones mínimas y las no contributivas no se congelan, y porque el cheque bebé que se retira era regresivo.
Respetan al colectivo de los que peor están hoy, que son l@s parad@s, y a la sanidad y la educación públicas (aunque probablemente l@s médic@s y l@s enseñantes se manifestarán en contra por recorte salarial) al no introducir medidas como, por ejemplo, el copago en la sanidad pública, como existe en otros lugares. Es decir, se respeta el esqueleto del estado del bienestar. Porque los recortes en inversiones, anunciado y hasta donde yo sé, no afectarán ni a las infraestructuras sanitarias ni a las educativas.
Posiblemente son insuficientes porque creo que debería acometerse una racionalización de las administraciones públicas en España, lo que implicaría un adelgazamiento (derivado de la supresión de duplicidades ineficientes) del estado, coherente con el desarrollo autonómico y sin olvidar el mundo local, y porque me parecería importante una modificación de la política fiscal (probablememente su repercusión económica final en los ingresos públicos sería poco significativa) para gravar las grandes fortunas y sus instrumentos para evitar cotizar, y porque falta, aunque está ya en camino, la reforma del sector financiero pactada por gobierno y PP (parece).
Es cierto que son medidas duras, pero es que el momento es duro. Y recrearse en que hicimos otras cosas en otros momentos me parece demagógico, ahora, como lo es criticar detalles como que nos impusieron hacerlo, o que Obama llamó a Zapatero. Vivimos en este siglo XXI en una Europa con moneda única, y no en los años 80, por no irnos más atrás en la historia y hablar de años que muchos recordamos, y eso tiene ventajas e inconvenientes.
Post demasiado largo, lo sé, pero no puedo resumirlo más. Dejo para otro momento el análisis, que lo haré, de lo que propuso el ínclito líder de la oposición, Rajoy Brey.
14 mayo 2010 at 12:03 pm
Para mi los dos factores fundamentales de esta crisis, en la que están sumidos países que han hecho políticas totalmente dispares, son: la tasa de endeudamiento de los ciudadanos y la concentración de la riqueza.
Me explico, los ciudadanos de medio mundo han comprado vivienda a sobrecoste con ingresos futuros y descontando que la inflación iría minorando la cantidad debida. Pero esta suposición se sustentaba en un crecimiento de la riqueza en esos países o una devaluación de la moneda (aunque ellos claro esta no lo sabían), la responsabilidad última de esta situación es solo de cada uno de nosotros, claro que los gobiernos tanto de derechas como izquierdas deberían haber intervenido antes para que no se disparara la situación, pero hay que ser coherente con las decisiones que individualmente hemos tomado, no vale responsabilizar de todo a los demás, los mismo que hoy protestan encarecidamente, defendían con uñas y dientes la mentira del valor intrínseco del ladrillo con su lapidaría frase: el ladrillo no puede bajar.
Segundo. La globalización ha llevado a una concentración de la riqueza, donde los especuladores consiguen réditos cada vez mayores. En las últimas semanas hemos visto como una apuesta bajista contra el ha supuesto la necesidad de una respuesta conjunta para evitar el descalabro de las economías nacionales europeas (no estoy refiriendome a una conspiración, ni a nada similar, simplemente un conjunto de inversores que creen que el Euro bajará y por tanto se desprenden de su cartera de en Euros ya sean bonos, acciones, moneda, … creando dificultades para conseguir liquidez a los gobiernos y por tanto dificultades crediticias que pueden abocar a una parálisis económica).
¿Que puede hacer un gobierno en esta situación?
Reducir la deuda pública para que no sea un problema más, eliminando los gastos innecesarios y reestructurando su estructura de costes y fomentar la creación de puestos de trabajo y la mejora de la productividad de las empresas.
El primer paso de los que va a tener que dar el gobierno está dado, ahora hay que revisar la ley de función pública, eliminar duplicidades, crear sistemas de control más efectivos contra la corrupción (una lacra en nuestras islas que nos ha costado muchísimo dinero), crear un contrato único para que todos los trabajadores tengan los mismos derechos y revisar el coste del despido, totalmente insostenible para las pymes en la actualidad. Fomentar la formación de manera eficiente y cambiar el actual sistema de subvenciones que fomenta la trampa y el cartón, además de ser injusto por no tener todos las mismas posibilidades de acceder a los fondos que se negocian con cupos regionales a nivel político.
Es un análisis más o menos objetivo, con una receta muy subjetiva en cuanto a las soluciones. Y una respuesta un tanto larga :P
14 mayo 2010 at 11:37 pm
Me resulta muy complicado el ser capaz de decidir a que partidas del presupuesto estatal eliminaría, y cuales recortaría, que impuestos subiría, a que colectivo les bajaría el sueldo, son decisiones que cuando se toman nadie sale contento, si eliminaría a esos cargos que estan en las instituciones cobrando un dineral, y que por lo general compaginan su otra actividad que realizan fuera de su horario laboral, algunos ni aparecen por el tajo, simplemente dejan su número de teléfono por si hay algún problema, políticos vagos que lo único que les preocupa es su sueldo, la cantidad de sueldos que se eliminarian si se eliminaran el cincuenta por ciento de los concejales de toda España ¿para qué tantos?. Aquí en Cavia es facíl ver a policias de baja hacer otra actividad, profesores de institutos estar antes del mediodía en sus casas, funcinarios que se van a trabajar a las ocho de la mañana y a las dos ya regresan, muchas veces pienso que el asalariado español no tiene sentimientos de país, si a estos desmadres no somos capaces de ponerle solución mal vamos, ya lo decía hace unas semanas que la crisis tiene poca o ninguna solución.
En cuanto a las declaraciones de Rajoy diciendo que el reduciría las aportaciones del estado a los sindicatos y a la patronal, yo digo que tambien , pero añadiría que tambien al clero, a los colegios concertados, y a la casa real, pero claro eso para él son palabras mayores.