A pesar de la dimisión del diputado Vicens …

La dimisión el viernes del diputado Tomeu Vicens, presunto autor de delitos diversos y con condena  de cárcel por algunos otros, llega tarde, como dice el portavoz socialista Antonio Diéguez, pero da un poco de aire a la situación del Govern y del Parlament de les Illes Balears.

Vivimos durante esta legislatura una situación muy complicada derivada de los múltiples casos de corrupción que adornan el curriculum de algun@s diputad@s, concejal@s, miembros del Govern y del Consell, perpetrados durante la legislatura 2003-2007, en la que el ex presidente Matas, hoy en Washington y también presunto, gobernó sin ningún miramiento ni control de la cosa pública, esta Comunidad. A su sombra crecieron y se multiplicaron un buen número de tejemanejes de corrupción urbanística, pero también simplemente económica, que han salido a la luz porque en 2007 hubo un cambio de gobierno en las tres instituciones mas importantes de las islas: Ajuntament de Palma, Consell de Mallorca y Govern de les Illes.

En las tres hemos encontrado chorizadas y a l@s choriz@s (actualmente condenados o presunt@s), y la ciudadanía les conoce y sabe de sus andanzas entre latas de colacao,  palmasarenas, palacetes, operaciones maquillaje o Ca’n Domenge, Son Oms, Bitel, empresa funeraria, rodrigodesantos y sus excesos, porque les hemos descubierto quienes hemos llegado a las instituciones que ell@s gobernaban. La corrupción es suya, de los cargos del PP y de UM que metieron, presuntamente, la manos en la masa de la caja de los dineros públicos o se aprovecharon de esos cargos para delinquir. Y los que la hemos sacado a la luz hemos sido los partidos de izquierda.

Ahora ellos pueden intentar dar lecciones de arreglar las cosas (PP) o argumentar persecuciones fiscales o judiciales (algun@s de l@s implicad@s) pero ni un@s ni otr@s estan en condiciones de piar, si tuviesen un mínimo de decencia. Habernos metido a tod@s l@s que nos dedicamos a la política en estas islas en semejante atolladero, les priva del derecho ni siquiera al pataleo, en  mi opinión. Si tienen problemas, se los merecen.

Lástima que una parte de la ciudadanía se deje engañar por el discurso de los cabecillas de la corrupción y piense que tod@s somos iguales.

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