Este fin de semana l@s faller@s (valencian@s o no) de El Toro, celebran sus/nuestras Fallas locales. Lo que más me llama la atención de estas fiestas es lo mucho que rinde el trabajo (inmenso) de unas pocas familias. La verdad, y sin que se ofendan, es que son muy pocas familias las organizadoras, pero con tanto coraje y ganas, que parecen un batallón, a la hora de evaluar su rendimiento. Hoy al mediodía paella y por la noche la Cremà. Visca Mallorca i Visca Valencia.
En otro orden de cosas, comienza a aparecer lo que ya avanzamos: las ordenanzas que se aprueban en el Ajuntament, auspiciadas por el Alcalde, Teresa Martorell y los ejecutivos del club de los 75.000, y que no se cumplen en la calle. Lo dijimos en los Plenos de aprobación: son ordenanzas malas fundamentalmente porque están hechas de espaldas a la calle y a los que viven esa calle y porque están fabricadas por gente de despacho que no conoce la realidad de nuestro municipio. No es posible peor manera de gobernar que hacerlo sin dialogar con la gente, con los afectados por las políticas que uno pone en marcha. Ahora aparecen l@s tiqueter@s del “time sharing”, y en verano aparacerán l@s de siempre, vestid@s de calle, sin control posible, como sucedía antes de que se cerrasen acuerdos con el sector, en los años 2001 y 2002. Y la policía con una difícil labor: aplicar la norma a todos por igual, cosa que es de dudar que sea lo que persiguen los concejales del PP, especialistas en favoritismos y amiguismos, normalmente interesados y bien retribuídos.
En otro orden de cosas, comienza a aparecer lo que ya avanzamos: las ordenanzas que se aprueban en el Ajuntament, auspiciadas por el Alcalde, Teresa Martorell y los ejecutivos del club de los 75.000, y que no se cumplen en la calle. Lo dijimos en los Plenos de aprobación: son ordenanzas malas fundamentalmente porque están hechas de espaldas a la calle y a los que viven esa calle y porque están fabricadas por gente de despacho que no conoce la realidad de nuestro municipio. No es posible peor manera de gobernar que hacerlo sin dialogar con la gente, con los afectados por las políticas que uno pone en marcha. Ahora aparecen l@s tiqueter@s del “time sharing”, y en verano aparacerán l@s de siempre, vestid@s de calle, sin control posible, como sucedía antes de que se cerrasen acuerdos con el sector, en los años 2001 y 2002. Y la policía con una difícil labor: aplicar la norma a todos por igual, cosa que es de dudar que sea lo que persiguen los concejales del PP, especialistas en favoritismos y amiguismos, normalmente interesados y bien retribuídos.