Se ve que al alcalde de Calvià no le ha gustado el refrán de las barbas del vecino, lo cual es raro porque es español. Debe ser que pensaba que me refería a su jefe Rajoy, a quien no tengo ningún interés en afeitar, y yo me refería a su barba, a la de Caco (busca el significado de esa palabra en el diccionario, por favor, que si lo escribo yo, ampliará la querella) y a la de Hidalgo.Hablando de querella, se ve que CacoJuan ha cambiado la estrategia con referencia a la legislatura pasada, porque antes puso muchas y ahora, por los comentarios que leo, parece que prefiere una sola pero gorda. Supongo que es para perder sólo por 1 a 0, porque el resultado de 9 a 0 de Nájera le duele tanto que sigue recordándolo.
Hay dos cosas de la prensa de hoy que no acabo de entender y tal vez tu, amig@ lector/a, podrías ayudarme. Una es que no se haya callado, CacoJuan, en estos momentos en los que la guardia civil ha pasado tan cerca y la otra es que Isidre salga diciendo que quiere ser alcalde.
A ver, en mi opinión, CacoJuan tiene motivos para no querer llamar la atención de la fiscalía, cuya diligencia a la hora de reenviar sus denuncias contra Nájera contrasta con la pereza a investigar el caso del tránsfuga de Calvià que Delgado auspició en 2005. Y sin embargo se enzarza con los fiscales y les critica. Una de dos o se le ha subido a la cabeza o sus amistades en el ámbito de la Justicia empezando por Michavila le dan garantías, pero no debería fiarse porque, a pesar de todo, los fiscales, como los alcaldes, son honrados (casi todos). Y en próximas fechas podría ser que lo comprobase en carne propia.
En cuanto a Isidre, eso ya lo dijo en 2003, en el hotel Siesta Mar, y yo comprendo lo que dice pero con dos matices: uno que para ser alcalde antes hay que ser concejal y otro que en el año 2003 tuvo una oportunidad que no quiso aprovechar y, a veces, el tren no vuelve a pasar. Dicho sea sin acritud pero con convicción.
