La toma de la gran decisión

guerra

Mañana domingo se reúne el Comité Federal del PSOE, en una situación muy complicada, para tomar una decisión de suma importancia para España y para el Partido.
Comparto lo que dice Alfonso Guerra, en general, en la afirmación que ilustra este post, pero se dan dos condiciones, ahora, que modifican mi opinión, y la giran 180º:
1.- La situación del PSOE es tan preocupante, que la prudencia aconseja que acertar o equivocarse sea una tarea colectiva. Los dirigentes que componen el Comité Federal perpetraron, todos ellos, una quasi suicidio el dia 1 de octubre. Discerniendo entre las resposabilidades de los pirómanos y los que no actuaron como bomberos diligentes, afirmo que todos  se manifestaron como incapaces gestores de una organización que si es seria, hoy, es porque lo son sus militantes. La consecuencia es que el enfermo está grave y que, si la tarea de sanarlo es colectiva, las decisiones sobre el tratamiento deben serlo también. Y luego, que los elegidos apliquen ese tratamiento
2.- La situación del país es también sumamente preocupante, con unas cuotas de desigualdad incesantemente crecientes, con el sistema de pensiones en la UVI, con una ley de Educación que rompe la igualdad de oportunidades, con un sistema de salud en creciente privatización, con un sistema bancario muy tocado, con decisiones fiscales pensadas en la recolecta de votos y en los intereses de los grandes, con un entramando de medios de comunicación trufado de intereses ajenos a su función de cuarto poder,  con el gobierno de un partido diseñado para delinquir y sentado en el banquillo, con un sistema de Ciencia, que debería ser nuestro futuro, anclado en el pasado y con una financiación decreciente, y con una crisis territorial inmensa, quasi más allá del punto de no retorno, azuzada por las decisiones conscientes del Gobierno actual. Y, para acabarlo de enturbiar, en una Europa con crecientes brotes de antieuropeísmo, de populismo y de xenofobia. En ese panorama (niéguese lo que sea incierto), no me parece prudente, conveniente ni positivo, entregar el gobierno, de la España actual, al hacedor de tanta iniquidad, cuando, además, soy consciente de que no nos han traído hasta aquí por casualidad, sino de manera premeditada y planificada. Pero eso es una opinión personal que puede ser contrarrestada, con argumentos, por cualquier otro compañero o compañera o simplemente por cualquier ciudadano.
Pero es el sistema de toma de esa decisión, lo me parece diáfano, salvo que se argumente que estamos en una situación de normalidad, cosa harto difícil.
Por todo ello, por los intereses de España, por los del PSOE y por los de los ciudadanos/as y de los militantes, tocaba consulta antes del Comité Federal.
Pero que no se haya hecho, no significa que no pueda hacerse. Ya sé que el Rey recibe a Javier Fernández el martes 25, pero la respuesta definitiva no hay que dársela al Rey, ni a Rajoy, ni mucho menos a los medios de comunicación sino al Parlamento, el dia de la investidura. Y antes de ese día, sí hay tiempo. Tenemos una semana para ello, de manera que propongo que la decisión del Comité federal sea consultar a la militancia, acatar su veredicto y gestionar de la mejor manera que sepan, las consecuencias de esa decisión.

La libertad de expresión

libertadexpresionMartin Niemöller, escribió o dijo (está en cuestión si fue un poema o un discurso):

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Viene muy a cuento de lo sucedido ayer en la Autónoma de Madrid, donde se boicoteó e impidió una conferencia de Felipe González y Juan Luis Cebrián. En mi opinión, de manera fascistoide porque se limitó la libertad de esas personas, de las que querían escucharles y de las que lo habían organizado, sin ninguna razón basada en el estado de derecho. Y no denunciar ese boicot como un acto de matonismo o fascismo, argumentando que esos conferenciantes han actuado, o se han expresado, de determinada manera, es equivalente a lo que Niemöller, dice que hizo.

Seguramente muchxs de lxs que hoy apoyan a esos chicos y chicas boicoteadores, son, a su vez, firmes defensores de la libertad de expresión, y en eso coincido con ellxs, pero creen que los sujetos de esa libertad no deben ser todos y todas sino sólo algunos.

No entraré en el aspecto de que esa limitación de libertades se hizo en sede universitaria, lugar tradicional de confrontación de ideas, hipótesis y teorías que han permitido crecer a la Humanidad, desde el conocimiento, porque mi aportación pretende ser de fondo, y vale igual para un aula, como para un medio, digital o analógico, de comunicación, un teatro o un banco de una plaza pública, desde donde algunos de los que hoy aplauden, o apoyan, el boicot, reivindicaron, hace unos años, la libertad que expresarse.

No alzar la voz contra cualquier limitación de libertades civiles, es un error que cuestiona el concepto de sociedad en la que uno cree.

Yo creo en el estado de derecho, en el que, por definición, los derechos y libertades de cada ciudadano, y los colectivos, están fijados, y protegidos, por leyes aprobadas democráticamente, y me rebelo contra el hecho de que cualquier tipo de mafia o matonismo pueda limitarlas. Esta creencia me obliga, y me apetece hacerlo, a defender que quien sea, pueda opinar libremente en cualquier tribuna, salvo que vierta opiniones que alienten la violencia o el terrorismo, contra individuos o colectivos.

Es tan sencillo, en mi opinión, como la frase que se adjudica a Voltaire, pero que puede ser de otro francés coetáneo: “Je ne suis pas d’acord avec vos idées, mes je me batrais pour que vous puissiez les exprimer”, o sea, “No estoy de acuerdo con tus ideas, pero me batiría en duelo (o daría mi vida) por defender que puedas expresarlas”.